29/12/2010

Érase una vez una Rocido en 2010




Iba a empezar esta entrada de una forma diferente. Iba a hablar sobre algo que estudié en la carrera, pero que no logro encontrar ni en mi cabeza, ni en ninguno de los chorropotocientos AZ que tengo acumulados en un armario guardando polvo. Lo que quería transmitir, pero en plan bonito y no barriobajero como acabo expresándolo todo, es que la mente humana acaba por retener solo las primeras y últimas imágenes de una larga lista de recuerdos. Y eso es lo que tiende a pasarme a mí. Que no os engañe mi maravilloso atractivo, no soy perfecta, solo casi, y por ende, tengo alguno de los defectos que castigan al común de los mortales. Lo que me pasa muchas veces cuando llegan estas alturas del año, es que a que odio la navidad, hay que  sumarle que a todos los acontecimientos "malos" les da por llegar a final de año. Lo cual hace que yo, pesimista como soy, diga que el año ha sido un churro cuando realmente no tengo derecho a quejarme ni lo más mínimo. Tiendo a olvidarme de todo lo demás.
Este año 2010, ha sido opuesto al anterior. 2009 fue el año de currar como una perraca en chorropotocientos sitios a la vez y este año ha sido el año de estudiar de nuevo y currar poco, pero bien currado. He hecho un curso de mediación familiar (Con mas horas que un master ¬¬U) que además de darme un refresh en el currículum ha acercado a mí personas de las que he aprendido y absorvido todo cuanto he podido. Gente que me ha aportado mucho tanto en lo profesional como en lo personal, y gente a la que deseo tener cerca de mí lo máximo posible. Mención especial a mi Nieves, uno de los descubrimientos más grandes y más bonitos de este año 2010. Gracias a tí (entre otras personas que no leerán esto) levantarse a las siete y media era menos feo.
No he cumplido el temita de salir del país este año, pero me conformo con haber puebleado bastante. Hemos vuelto al pueblo del rojo con reencuentro maltés incluído. Traer un poquito de 2007 ha significado mucho para mí. Hemos ido a Benaoján, Málaga, donde hemos disfrutado de un puente congelati con tomati perfecto para desconectar justo cuando era necesario.
He cumplido uno de los sueños que tenía desde allá por el año 2002 cuando por primera vez alguien puso en Bellas Artes una cámara en mis manos. He ahorrado y me he comprado una cámara reflex. Ya soy un poquito más yo y voy haciendo fotitos. He llegado incluso a plantearme a medio-largo plazo hacer algo de fotografía. Tiempo al tiempo.
Sigo rodeada de gente maravillosa, sin la cual este año hubiera sido un churro de dimensiones gigantescas. Gente a la que he llevado rosas al trabajo para recordarle la esencia de uno mismo (una rosa es una rosa, y no sería rosa sin espinas), gente que aunque se fugue a Barcelona seguirá siendo tan tan tan imprescindible como respirar o comer tartas de queso de las mías. Gente que aunque este año no he visto todo lo que hubiese querido, sigue demostrandome dia a dia que el tiempo no es necesariamente sinonimo de quererse más, prefiero la calidad a la cantidad, chiquetita. Gente con la que he hecho concursos de premios en Nuevo Torneo, con la que me he dado caminitos hasta el quiosco para comer gusanitos sabor queso. Gente a la que nos corre la misma sangre por las venas, que me ha permitido acercarme un poquito más y que no leerá esto porque entre nosotros existe un código de no decirnos nada pero de estar ahí.
Es obvio que este no ha sido el año que yo hubiera querido el año pasado cuando decía por aquí (creo) que tengo una amiga que tiene la teoría de que un año que acaba mal trae uno que es sublime. Pero confío en que ha sido la excepción de la regla. Porque aunque este no ha sido el año que yo esperaba, no ha sido un año malo. Solo tengo dos cosas de las que quejarme. Una, no he trabajado todo lo que yo quisiera, y por ende, no he podido salir de casa de mis padres. Pero eso no es culpa mía, es de [Insertar aquí su culpable según su ideología política]. Y dos, lo más parecido a una "relación" que he tenido desde hace bastante tiempo no ha salido ni remotamente como yo quería. Y de eso sí que tengo la culpa. Sabía lo que me vendían y lo compré. Puedo quejarme todo cuanto quiera y puedo lanzar improperios al género masculino a cascoporro, que no dejaré de ser la responsable de esto. Además, tampoco puedo ser tan crítica, ni conmigo ni con los demás. No ha sido como yo he querido, pero me ha aportado cosas positivas. Me he reído, he vuelto a saber lo que es dormir con alguien, he vuelto a llegar tarde (muy tarde) a casa, he sentido mariposas en el estómago, y me he reído mucho. Ahora se que me merezco eso y más, y me merezco sobre todo, la libertad de poder sentirlo y aprovecharlo. Se qué es lo que quiero y se que no tengo que aceptar menos de lo que me merezco. Así que dentro de lo negativo, puedo leer algo positivo.
Total, que como decía al principio, el ser humano tiende a recordar solo las primeras y ultimas imágenes de una sucesión de recuerdos. Y sobre todo yo, con este aire de quejiquismo que me arrastro ultimamente. ¿Pero saben qué? Que este año empezó con quien quería empezarlo, he reído mucho, hasta llorar de risa, y he seguido invirtiendo más lagrimas en alegría que en tristeza. Este año he sido capaz de dejar mi orgullo atrás y decir un te quiero y te voy a echar de menos a alguien que se marchaba lejos, muy lejos. He hecho un cursazo de 560 horas, donde me han escogido a mí y 14 personas más de entre un grupo de más de 200 y donde he descubierto gente que me ha hecho crecer tanto personal como profesionalmente, que me ha calado como hacía tiempo que nadie hacía y que me ha dicho verdades como puños. Este año he aprendido a quererme un poquito más y decir basta. Este año he sacado por fín narices y he ido a un sitio sola. He conocido a gente maravillosa que me ha sorprendido gratamente. He salido. He bailado. He cantado. He trabajado con niños y me siguen apasionando. Una niña me ha dado un abracito antes de irse a su fila en el cole. Mi sobrina sigue preciosa y ya sabe decir que ella es la más guapa (y bien verdad que es). He tomado mi primer té. He vuelto a ir a una discoteca sin persecuciones de cocainomanos navajeros. Me he pillado las mejores y más graciosas papas de mi vida, chapó por el barceló y el vodka con zumo de naranja del lidl. He leído "La cenicienta que no quería comer perdices". He hecho muchísimas fotos, alguna de ellas era hasta medio buena. He aprendido a maquillarme y ya parezco una niña grande. He abrazado cuanto he querido abrazar. He vivido 2010 en un continuo abrazo de toda la gente a la que quiero.
Y he pedido disculpas. Por fín. He cerrado algo que ahora está como y donde debe estar. Cerrado e intacto. Guardado perfecto y precioso en mi memoria, y en la tuya, espero. He tenido mi momento pelotita.
Feliz 2011 a todos.

09/12/2010

500 dias juntos


-Siempre haces lo que quieres, ¿verdad? Nunca quisiste ser novia de nadie y ahora eres la mujer de alguien.
-Hasta a mí me sorprendió.
-No creo que yo llegue a entenderlo nunca. Vamos que no tiene mucho sentido.
-Surgió
sin más.
-Pero eso es lo que no entiendo, ¿
cómo surgió sin más?
-Sólo… sólo me levanté un día y lo supe.
-¿El qué?
-Pues lo que no supe seguro contigo.
 Cualquiera que me conozca minimamente sabe lo que esta película significa para mí. Puede que para mí y para el común de los mortales que la haya visto y sepa lo que es un "Lo que no supe contigo". Jode. Escuece. Revienta. Le matarías a guantazos. Le lloverían ostias como panes. Pero no dejaría de ser cierto. No lo sintió conmigo. Con otros fuí yo la que no lo sintió. Por eso se que no hay nada que se pueda hacer. 
Nada salvo encontrar el motivo por el que levantarse. Levantarse y continuar hasta la siguiente estación.

07/12/2010

Agua

Has mirado tanto tiempo tu reflejo en el espejo que ya apenas pareces un borrón. Tu mirada está perdida y tu sonrisa desdibujada. Has creído que permaneciendo ahi parada sin hacer ruido, el tiempo pasaría de largo, no te vería, no se percataría de que estabas ahí. Que no te arrastraría la corriente. Que no te golpearía el viento. 
Pero las cosas no son así. El agua SIEMPRE encuentra un resquicio por el que colarse y al final te moja. 

05/12/2010

ejem...

Que pasa que si no pongo penas no comentáis un carayo, no? Po me vais a comer todos el cipote

02/12/2010

Rocío, atrayendo personajes desde 2002

Me disponía yo feliz y contenta a escribir sobre que me han vuelto a llamar para cubrir otra vez una baja en el cole, aguantando niños que son un cielo, que no escupen, que no muerden, que no pegan, y que piden las cosas por favor cuando mi feliz destino se trunca. Me veo aquí, culo aposentado en la silla, rodeada de humedades, y dispuesta a escribir un monólogo sobre los personajes que hay a mi alrededor desde que esta memoria que tengo, empezó a convertirse en un prodigio digno de estudio científico.
Porque para qué disimular... este blog no está para reflejar mis penas amorosas (eeeehm...) sino mis quejas. Mis continuas y justificadas quejas. Y el que diga que no son justificadas recibirá a un señor de europa del este que le hará una amable visita. 
Como iba diciendo, que me voy por las ramas. Me encuentro en una habitación que no tiene nada que envidiarle al cubículo de Ortega Lara (por dimensiones, obviamente, esto es mucho más divertido).  Es enano y tiene humedades. ¡Qué digo humedades! Los champiñones del supermario son nimiedades a su lado. De vez en cuando veo incluso a David el Gnomo rondando por aquí... pero oye, nunca está de más un poco de compañía ahora que salgo poco. Y dirán ustedes, y que tiene que ver esto con el título de la entrada. Pos mucho criaturas, mucho. La vecina que me moja (....) es un clon, pero cuando digo clon me refiero a superclon, de la omaíta de los morancos. Me moja un clon de la vieja de los morancos. Mu grande. 
Pero oye, puede ser normal que la omaita te moje la casa y te la convierta en la isla de Perdidos. Mu lógico.
Es también mu lógico que un chorbo que te sacaba 5 años cuando tenías 16 años (Y ahora también, creo... No se puede ser guapa e inteligente a la vez, lo siento)  y que fue el amor-platónico-transición entre un  novio vikingo que bebe de un cuerno y uno que se ponía cinturones de balas, al que encuentras ocho años después (ea, ya se han enterao de mi edad...) no quiera quedar contigo para tomar una cerveza porque, cuan sensible es, como te gustó con esa edad, no sea que te pase otra vez. Cuanta sensibilidad. Se preocupa por mi estabilidad, por no partirme el corazón. Cuanto amor. Si no fuera porque he sido yo la que le ha dicho ocho docenas de veces (vez arriba, vez abajo) que no me interesa dar cobijo a su cimbrelito del amor, hasta pensaría que es un sol. 
Amos no me jodas.