Odio hacerme mayor. Odio tener que ser consecuente con lo que siento y pienso y tener que actuar en consecuencia. Odio tener que tomar decisiones importantes. Odio pensar en el después.
Pero no se puede ir por la vida dando lecciones de moralidad y luego no predicar con el ejemplo.
Prepárense para una muuuuuuy larga época de rayalog, que yo haré lo propio.
Pero no se puede ir por la vida dando lecciones de moralidad y luego no predicar con el ejemplo.
Prepárense para una muuuuuuy larga época de rayalog, que yo haré lo propio.

2 comentarios:
Es verdad que, a diferencia del niño, nosotros pensamos en las consecuencias incluso cuando no somos consecuentes. Pero no te preocupes, hagas lo que hagas, que sea siempre algo que, si te preguntan porque lo hiciste, puedas decir "Porque yo lo elegí". Un abrazo.
oleeeeeee,ahi estaré, a tu lado
me siento muy orgullosa de ti...
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