27 nov 2012

Cuando siento miedo...

Cuando siento miedo, meto piedras en mis bolsillos.
Las escojo grandes y pesadas, para sentirme más anclada a la tierra.
Las acaricio mientras me comporto como si no pasara nada, como si no temiera que la más 
leve brisa pueda llevarme muy lejos.
Cuando siento miedo temo la levedad y me afirmo rotunda y absoluta. Categórica.
Soy menos yo y más otra.
Cuando el miedo pasa, vacío de nuevo mis bolsillos.
Dejo las piedras expuestas al sol y camino ligera. Sin necesidad de afirmarme, inasible, libre.

8 nov 2012


Quise estudiar Trabajo Social desde que allá por 4º de la ESO leí en un folleto de orientación un anuncio de la Universidad promocionando mi carrera. Y si mis cálculos no me fallan aquello debió ser por 2003. Nueve años. Hacen ya nueve años. Creo recordar que leí algo acerca de facilitar la vida a los demás. De poder dedicar esas 8 horas de trabajo de tu vida diaria a que otras personas pudieran hacer de su vida algo más llevadero, menos duro. A hacerles llegar las herramientas necesarias para que llevasen una vida lo más digna posible. 
Nunca he sido una alumna a destacar. Siempre fui más bien de estudiar con el tiempo en el culo y la cabeza en las nubes. Recuerdo que en el cole un dia un profesor definió mis aprobados de la forma más clara que lo han hecho nunca. 
   Madre de una compañera que era un desastre en los estudios: Don Antonio, Rocío saca buenas notas, es buena estudiante.
   Don Antonio: No. Rocío no es de aquí (Señalando los codos y haciendo el gesto de hincarlos para estudiar) Sino de aquí (Señalando la cabeza, mi memoria.).
 Puedo llegar. Sí. Puedo aprobar. También. Pero no soy una persona brillante. No destaco. No soy la última de mi promoción, pero tampoco la primera. E imagino que este gris no me ayudará mucho. 

Hace cuatro años terminé la carrera. Con la misma alegría que la empecé. Llorando de felicidad conmigo misma y con los míos. Y mandando un sms que recuerdo desde la primera palabra hasta la última coma. Y solo he trabajado de "lo mio" nueve meses más dos de prácticas. Y sí, se que tal y como está la situación no puedo hacer mucho. No está en mi mano que mañana aparezca el trabajo de mi vida porque directamente, tendría que darme con un canto en los dientes por encontrar simplemente un trabajo. Se que hasta que la tormenta amaine tengo que aguantar el chaparrón. Pero siempre me quedará la duda de si de haber sido menos gris, menos del montón, ahora sería alguien con un trabajo de lo suyo. 

Desde hace aproximadamente quince días, ando rondando con un compañero de facultad y amigo la idea de empezar algo nuestro. Algo que, por supuesto, nos va a regalar muchísimos dolores de cabeza y muy pocas satisfacciones. Probablemente sea una de estas apuestas de darse mil veces contra un muro. De muchos portazos en la cara. Pues sí. Y tengo mucho miedo de darme el batacazo por ser tan gris. Tan ni fú ni fá. Pero además de miedo, tengo la oportunidad de demostrarme a mí misma que si quiero, puedo brillar un poquito. Lo justo para poder compararme con alguien, y esta vez sí, salir ganando.




18 sept 2012

14 Años.

Llegaste al mundo tal día como ayer, pero hace 14 años. Has estado ahí más de media vida, y yo no se vivir sin tí. He crecido con tus saltos a la cama, tus olisqueos, tus miraditas para que te diese de comer. He crecido notando como me traías la pelotita cuando te aburrías (cosa que con los años se fue diluyendo en el tiempo). Y sigo sin acostumbrarme. A una semana de cumplir 14 te fuiste, te has ido al cielo y yo siento que esta casa es mas grande, más fría, y está más sola sin tí. Me hubiera encantado regalarte este año, se me ocurren tantas cosas que te podrian haber gustado que ahora me arrepiento de no habertelas dado todos estos años. Echo de menos incluso sacarte cuando hacía muchisimo calor. No sabes lo que daría por pasear de nuevo contigo, caminar sin tí no es del todo andar. 
Quiero pensar que estás en un sitio mejor, disfrutando como hacías aqui con papá. Con la persona que más querías del mundo. Quiero pensar que no podíamos hacer más por tí. Que era injusto arrancarte más días con nosotros porque ya estabas sufriendo. Pero es tan duro vivir sin tí... Te echo tanto de menos.. 
Solo quiero que allá donde estés, nos perdones. Me perdones. Por todo aquello que pude hacer mejor, por todas esas veces que me quejé por tener que llevarte a pasear. Pudimos hacerlo mejor, pero créeme cuando te digo que no pudimos quererte más. No cabe más amor, ni nos lo imaginamos cuando llegaste tan pequeñito.
Esperame donde estés, gordo. Nada me gustaría más que poder volverme sentar al lado tuya.  

Feliz cumpleaños, Juli.

27 ago 2012

Cómo conocí a vuestra tía María


Sevilla, 2030. 

Hijos, os voy a contar la historia de cómo conocí a vuestra tía María. 

Allá por 2005, servidora gastaba unas pintas inmundas, unos pelos inmundos y un gusto musical ligeramente reprobable. Además de todo esto, y siempre previamente a vuestro padre (Si es que consigo que vuestro padre sea quien a fecha 2012 quiero que sea), tenía un gusto cuestionable a la hora de buscar compañía masculina. Digamos que en 2005, tras varias cagadas sentimentales, decidí arrojarme en brazos de una diarrea monumental. Y empecé a quedar con un chico, llamémosle Piticli. Y una, que en aquellos momentos se conformaba con dos besitos y un par de "ea, ea", se enchochó con Piticli, que a su vez, se encontraba bastante poco enchochado por vuestra madre. La cuestión es, que Piticli, además de conmigo, estaba con otra chica. En mi defensa diré que no tenía ni idea de que esa chica (a la que conocía, y solía tirarme de los mofletes, y reconoceréis claramente porque os tira de los cachetes practicamente desde que habéis salido de este cuerpo) y yo eramos dos mujeres por un mismo Piticli. Total, que obviamente y como era de esperar, los dos besitos de vuestra madre y Piticli, fueron eso. Dos besitos y a otra cosa mariposa. Lo que no sabía Piticli, era que había desatado la caja de Pandora. Vuestra tía María y yo nos habíamos aliado para romper losetas de obra, romper botellas y beber tinto barato en macetas de dos euros.
Desde entonces, creo recordar, no ha habido ningún momento feo con ella. Ni una discusión. Ni una sola exigencia. Cada una da lo que puede, que siempre suele ser lo que tiene. Y eso está más que bien. Recuerdo fines de año en una casa de Salteras. Noches de chicas en la alfalfa con chupitos imposibles e intragables. Pintadas en una farola de la alameda. Ron miel con lima en el ñanñan de la susodicha plaza. Caminos a la facultad en el 36 saludando a gente que no conocemos. Angustias estudiando en la biblioteca. Que llueva en la biblioteca (WTF??). Cumpleaños. Viajes. Cotilleos. Visitas de erasmus. Y cafelotes de domingo.
Y es curioso como el tiempo entre vernos y vernos se puede hacer más o menos corto, pero no se nota su ausencia. Siempre está. No falla. Me entiende y la entiendo. 
Y fue, como dice la canción de Serrat, sin querer. Porque es caprichoso el azar.

22 jun 2012

Cuando el dolor te endurece


Cuando el dolor te endurece es señal de que tu cuerpo te está avisando. Cuando el dolor te endurece es que has dado más de lo que era sano. Cuando el dolor te endurece, y te sientes triste por ello, es que sigues siendo quien eras, sigues siendo inocente, sigues siendo confiada, sigues siendo tu. 
Pero ahora, además de mirar siempre por todo el mundo, también miras por tí.
Cuando el dolor te endurece, es señal de que no ha sido en vano. Ahora eres mas grande, ahora eres más fuerte.

23 mar 2012

Aián a luqui guoman

Y no porque tenga un trabajo de m***** en T********, con algunos compañeros de m*****, y con muchos muy buenos compañeros. No porque pueda invitar a mi periquito a los coloniales. No porque despues  podamos medio comernos un yogur helado que va a ir prácticamente integro a la papelera más cercana. No porque pueda darme una mini vueltecita por el Salvador mientras toda la plaza huele a azahar. No por poder comprarme un vestío de 18€ que a saber cuando me pongo. No por poder juntar a gente maravillosa en un concierto maravilloso. No por poder volver a sacar la cámara de fotos. No por poder salir a la calle con una rebeca finita. No porque este año pienso comprarme todas las sandalias del mundo para enseñar los deditos de los pies. No porque no vaya a tener ni medio minuto libre en feria, pero aun así, la vaya a pisar en condiciones. Ni muchisimo menos, porque me pienso quedar el sábado comiendo la pizza mas guarra de todo el t******** con el periquito mientras matamos sims. No por las tardes al sol en la confitería lola, con dos cafelotes y una alpargata a medias. No por los nuevos dientecitos de mis papás. No porque ya es 23.

No qué va.


7 feb 2012

No hay calaveras.



"Porque creo en tí, cada mañana.
Aunque a veces tú no creas nada.
Sentir que aun queda tiempo
para intentarlo, para cambiar tu destino..."

Sé que hay días mejores que otros, y sé que hay un número que no se te va de la cabeza en ningún momento. Sé que hay unas circunstancias, unos momentos, y unas personas que te preocupan cada momento de tu vida. Porque esas circunstancias, esos momentos y esas personas forman parte de tí.
Pero también se que eres fuerte, que eres grande y que eres la mejor. Que eres capaz de conseguir lo que quieras. Todo lo que te propongas. Y también se que hoy estas desbordada y que crees que no vas  a poder hacerlo.
Por eso hoy me lo creo yo por tí. Porque yo soy un poquito tú y tú eres un poquito yo. Sé que si yo confio en tí, confiarás tu también.