La vida es extremadamente cruel para mí.
No se si ponerme los Manolo Blahnik hoy o me harán cebaduras en los pies en los que me acabo de hacer la manicura francesa (En las uñas de los pies, en las que exceptuando el dedo meñique, existen todos las demás).
Tampoco sé si ponerme el reloj con incrustaciones de cristales de Scharovsky o el de oro macizo. Aunque quizás debería llevar algo más sencillo...
La Semana Santa ya se sabe, es la recreación del sufrimiento que pasó alguien sumamente pobre que dió su vida por nosotros. Yo, en cambio, voy a dar el dolor de pies y riñones por el. Quid pro Quo, Jesusito. Tu te clavas tornillacos de vete a saber que calibre para poder como mínimo, así a ojos vista, con 70/80 kilos, que yo a tu salud me tomo un par de cubatitas (Vino por agua, ya sabes...) y me siento en un palco a pagar por sentarme en un sitio con caché, la Avda. de la Constitución, debajito de la Catedral, que se me vea bien, para ver como te pasean arrastrado, crucificado, muerto y resucitado.
Y hasta el año que viene no me vuelvo a acordar de tí.
(Odio toda la parafernalia sevillana que rodea a la Semana Santa, no se si se ha notado...)
No se si ponerme los Manolo Blahnik hoy o me harán cebaduras en los pies en los que me acabo de hacer la manicura francesa (En las uñas de los pies, en las que exceptuando el dedo meñique, existen todos las demás).
Tampoco sé si ponerme el reloj con incrustaciones de cristales de Scharovsky o el de oro macizo. Aunque quizás debería llevar algo más sencillo...
La Semana Santa ya se sabe, es la recreación del sufrimiento que pasó alguien sumamente pobre que dió su vida por nosotros. Yo, en cambio, voy a dar el dolor de pies y riñones por el. Quid pro Quo, Jesusito. Tu te clavas tornillacos de vete a saber que calibre para poder como mínimo, así a ojos vista, con 70/80 kilos, que yo a tu salud me tomo un par de cubatitas (Vino por agua, ya sabes...) y me siento en un palco a pagar por sentarme en un sitio con caché, la Avda. de la Constitución, debajito de la Catedral, que se me vea bien, para ver como te pasean arrastrado, crucificado, muerto y resucitado.
Y hasta el año que viene no me vuelvo a acordar de tí.
(Odio toda la parafernalia sevillana que rodea a la Semana Santa, no se si se ha notado...)
