Discúlpame, te lo ruego, te lo sigo rogando. No sé ni como me lo vuelvo a creer yo cada vez. Me he contado ese cuento tantas veces que hasta mis mejores amigos pasan apuros haciéndose los crédulos. Me quedé muy solo estrenando ilusión cada primera vez. Y aun así, desde dentro de esta locura, cada vez vuelve a ser lo único cierto, lo más real que existe, lo más grande que hay y que probablemente viviré jamás.
Sé que me volverá a ocurrir. Este para siempre que dura un rato. Este nunca más que siempre vuelve. Volveré a desmentir todo lo que he escrito aquí, volverá a parecerme todo un ensayo, volverá a ser increíble, y volverá un por fin a perder el por.
No me mires así, no es algo de lo que me pueda sentir orgulloso. Piensa que el hecho de que yo te mintiese no significa que fueses tu la única engañada.
Ya no nos voy a engañar más.
Me veo capaz de volverme a mentir.
Pero ya no contigo.
Ya no contra ti.

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