29 jun 2013

Seis grados de separación

Se le llama “Seis grados de separación” a la hipótesis que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), algo que se ve representado en la popular frase «el mundo es un pañuelo». La teoría fue inicialmente propuesta en 1930 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en un cuento llamado Chains. El concepto está basado en la idea de que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera.
 
 
 
 
El hermano de tu mejor amiga y yo fuimos a la misma clase en la facultad.
La ex de tu mejor amigo trabaja con un chaval al que no puedo soportar, que se hizo llamar amigo mío durante años.
He pasado por delante de tu facultad durante seis meses casi a diario. Aunque en bus, y no coincidiríamos en el porque tu siempre fuiste más de coche que de bus.
El chico que le hace las fotos a tu amiga cantante, es el mismo que le hace las fotos a mi amiga. Ellas, por supuesto, se conocen.
Una ex tuya es colega de un chaval que me tiró la caña mas de una vez (y más de dos).
Mi abuela es vecina de tu mejor amigo. Probablemente le haya mirado el culo incluso.
He hecho un curso en el edificio multiusos de al lado de tu casa, y pasado por tu campillo cienes y cienes de veces.
Mi mejor amigo, novio de tu hermana.
Le comprabas los condones a mi ex cuando estabas con tu ex.
Y yo me he paseado durante mucho tiempo muy, muy cerca de ti.
Salíamos por los mismos sitios.
Y nunca te vi. Y créeme que me hubiera quedado con tu cara. La primera vez que la vi ya se quedó ahí. Hablamos, bromeamos y nos despedimos. Volvimos  a vernos las caras (esa que ya sí conocía) algo después. Yo estaba algo deshecha. Tu más recompuesto. Y ahí empezó todo.
 
 
Lo que es la vida, he dado vueltas alrededor tuya sin saberlo. Debía de estar buscando pistas para encontrarte...
 
Todo este andar.
Perderse. Equivocarse.
Señalar rumbos.
Crecer en la alta noche
multiplicando rostros de silencio,
no fue sino buscarnos.
Desesperadamente.


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