Hay muchas cosas en esta vida, además de las latas de tomate y los yogures con fruta, que vienen con la fecha de caducidad impresa en la etiqueta. Como las relaciones a distancia o con personas adictas o la ropa que nos compramos por menos de 5€.
Llevo años dándome cuenta de que la gente pasa por mi vida de una forma demasiado rápida, es lo que he venido llamando amigos de Cooper, como áquel test que haciamos en el instituto para ver lo rapidísimo que era uno y lo que aguantaba corriendo. Y va a ser verdad al final, que las personas son etapas que transcurren, y que los años en las personas, al fin y al cabo, no difieren mucho de los de los árboles, que van sumando años en forma de capas y capas que se tapan unas a otras. A Sarai la tapó el tiempo, al tiempo lo tapó Déborah, a Déborah la tapó Moi, a Moi lo tapó el tiempo...
Y es que solo hay dos cosas que perduran. El tiempo...
El tiempo y uno mismo.

1 comentarios:
Totalmente en desacuerdo contigo!
Hay cosas que no entienden de tiempo, lugar o circustancias.
Y una de ellas es la amistad.
Es cierto que se alejan.
Que se pierde el contacto y el interes.
Que dejan de significar lo que significaron.
Pero jamás se podra olvidar lo vivido.
Esos recuerdos los llevas contigo. Te marcan y en cierta forma le debes bastante respecto a lo que te as convertido.
Es cierto que caducan pero puedes seguir comiendotelos!
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