Es la frase estrella de la que me llevo riendo desde el sábado. Estar contigo es sencillo, yo te riño por llegar tarde, tu inventas una excusa cada vez peor y yo me enfado lo que dura el camino en coche entre mi casa y la cartuja. Ahí ya no puedo más y te digo que me digas algo bonito, tu pones cara de mero, y ahi acaba todo. Eso es lo más duro a lo que nos enfrentamos tu y yo cada día. No es difícil.
No es difícil porque haces el payaso al mismo nivel que yo. No es difícil porque dos años y tres meses despues sigo mirandote pensando que no cabe en una vida tanta buena suerte. No es difícil porque no te importa que te llame solo y exclusivamente para decirte que me quieras, tu me lanzas un gruñido y me haces la señora mas feliz del mundo. No es difícil, porque has venido a por mí a las tantas de la madrugada simplemente para estar al lado mío. No es dificil, no señor. No es difícil porque sale solo.
Contigo fue fácil desde el principio. Y eso es una de las cosas que me enamoró de tí (no que fueras facilón, bueno... no solo eso), que no tengo que parecer lo que no soy. No es difícil porque tu me aceptas tal cual. Y yo te acepto como vienes.

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