11 may 2010

Texto Robado




Dicen que cada herida es una lección, y cada lección nos hace crecer. Dicen que cada cicatriz es única, y que no puede haber más que una por cada parte de nuestro cuerpo. También es el corazón, pues tenemos reservado espacio para una cicatriz por cada sentimiento. Una cicatriz para el amor, igual que para la amistad, la esperanza, la fe, la confianza... y sí, cada herida duele, pero solo una vez.
Después unicamente escuece. Por eso cada cicatriz es un recuerdo, un recuerdo que quizás nos entristezca día a día, pero en la práctica cada cicatriz es el símbolo de algo que hemos aprendido.
El símbolo de que hemos crecido tras su dolor.
Desde el más pequeño de los rasguños hasta aquel que creíamos sería un mortífero desamor.
Pero, eh, aquí seguimos, con más o menos cicatrices, y ojalá que con más. Porque una cicatriz es incluso necesaria, es hasta deseable, diria. Deseables son las cicatrices, como lo es aprender.
Nunca se puede aprender sin equivocarse, y nunca puede uno equivocarse y salir ileso.
Así que no nos engañemos. Lo que quizás hoy duele, mañana escocerá, Pero también nos protegerá. Así que, pese a todo, hoy, creo que todos deberíamos dar las gracias a todo aquel que alguna vez decidió hacernos daño. De todo corazón (o de entre todos sus pedazos) gracias, hoy soy un poco más fuerte.

2 comentarios:

ViVi dijo...

Eah. Como si lo hubiera escrito yo ^^ que siempre digo que nunca cambiaría nada de mi pasado, pues gracias a él soy todo lo que soy.
Muak!

Mi Misma dijo...

Completely de acuerdo vivistrajilla pelona. No cambiaría ni un solo momento de mi vida, pq estaría cambiando lo que soy.. y como me molo tela asi.. pa q cambiar? jijiji