4 jun 2010

Tropiezo

Hablaba yo ayer con nadie acerca de piedras. De las piedras que me voy encontrando en el camino. De la misma puta piedra en el mismo puto sitio. Y casualmente, ironías del destino, hoy me he comido una. No una piedra (Ojalá hubiese sido una piedra), sino lo que ha sido mi primer porrazo con el coche. En forma de columna. De columna del aparcamiento del Decathlon.
Eso si, puede que ya no tenga faro trasero, puede que no tenga parachoques, ni chapa ni bombillita, pero tengo un bikini nuevo por 9,90€ que dice que estoy más canija y una tarjeta de puntos que no me va a servir para absolutamente nada porque no pienso volver...
No al menos en coche :(

4 comentarios:

Hârum dijo...

Al tercer día de tener mi coche nuevecito y recíen comprado me metí en el parking de Plaza de Armas y lo encajé literalmente entre una puta columna y la parte trasera, hundida en una magnífica forma de esquina y con parte de la columna que me llevé puesta a casa. Me bajé del coche, maldije mi puta casta y me fui a tomarme unas papas alioli. Fin del asunto.
No le des vueltas, lo importante es que tú tienes bikini y la columna sigue allí. Sola, triste y... columnada.

Mi Misma dijo...

¿Qué les pasa a las columnas? ¡¿De qué van?! Columna es ser maliiiiiigno...

ViVi dijo...

Tu no has visto el anuncio ese en que las columnas se mueven? Jajaja.
Es un mito...XD

vidimus dijo...

A mí me pasó lo mismo que a Hârum, solo que el coche no era mio... en el aparcamiento de un hotel.

En efecto, son entidades malignas.