Y no por la serie, no. Perdidos por la cantidad de energúmenos que podemos ver paseando por la Línea 1 del Metro de Sevilla. Y dirán ustedes, ¿y qué porras tiene que ver el metro con los energúmenos y qué cojones le ha picado a esta hoy? Fácil. Iba montada en el metro paranosequé, cuando era siquiera capaz de escuchar mi propio mp3 por los berridos que salían de cuatro, ojo, cuatro, que no cincuenta, niñas de 14-16 años con un inidentificable atuendo (Por Dios, cuánto daño ha hecho FAMA...) . Que sí, que vale, que yo también tengo un torrentazo de voz, pero no a esos niveles. Que yo también he tenido 15 años, pero no de esa manera. Hay una generación que escapa a mi comprensión. A mi con 15 años, no se me ocurría enseñar el tanga a la altura del sobaco (es cómodo? de verdad? amos no me jodas...). Lo único que enseñaba con esa edad era un atuendo propio de las hijas de Zapatero y un blanco nuclear de piel (color que no me abandona, como rexona) junto con alguna pulserita de pinchos que aun conservo. De acuerdo, ambos atuendos son excéntricos. Pero sinceramente, prefiero el mio chorropotocientas mil veces. Si a esto, además, le añadimos el cántico todos a una de esa tan maravillosa canción de "Rumba, jei, ella quiere su rumba y si tienes la boca grande... en fin, para qué seguir", pues sigo quedandome con lo mio, Héroes del Silencio y cuatro cd's de joy division guarros, usados, deprimentes, que me regaló un amor platónico que como es obvio, pasó de mi como de comer caca de vaca. ¿Han pasado alguna de esas participantes de "El embarazo de tu vida" por un amor platónico? ¿O han perdido su infancia-adolescencia dejándose sobar en el asiento trasero de un seat león con los cristales tintados? Pues se han perdido lo más interesante de sus 15 años: Descubrir, que te den siete mil plantones, hartarte de llorar porque con 15 años tu novio (de nunca más de cuatro meses) te ha dejado via sms, tener el apoyo de tus amigas en lugar de que éstas sean canibales revoloteando alrededor de la carroña, y aprender.
Aprender que la vida es mucho más que las letras de unas canciones sexistas que destrozan todo por lo que muchas han luchado desde hace siglos: que la mujer ya no es un objeto sexual. Aprender que la vida va mas allá de comprarse una moto y pintarla de fucsia. Aprender que hay algo mas allá de quedarse preñada con 15 años y no poder terminar siquiera la ESO. Aprender que no hace falta ningún Johnny pegado a tu espalda del que sentirte orgullosa porque se pone celoso de que alguien te mire en una esquina. Aprender a destacar por algo más que por hablar mas alto que nadie. Aprender, cuanto menos, a respetarse a uno mismo.
Lo triste del asunto es que si nadie se lo ha enseñado nunca, ellas tampoco lo enseñarán.

3 comentarios:
plas, plas, plas (sonido de aplausos no de estar aplastando moscas). Muy bueno. Ciertamente también recuerdo así mis 15, aunque yo era, y sigo siendo, más de Oasis o Blur. Además, habrás visto que en Copenhague, en París o en cualquier sitio también hay cafres y "cafras", pero no resultan tan molestos. En todos lados hay moscas, pero en algunos sitios comen más mierda que en otros.
Qué triste...
Y lo peor de todo esqe llevas toda la razón =/
Por eso me da tanto miedo tener hijos: porque aunque yo les enseñe cómo vivir.. sus "amig@s" no habrán aprendido lo mismo...
y la sociedad es la sociedad..condiciona demasiado.
Miedito.
Como yo soy algo más mayor, todavía me sorprendo más. Mejor no decir cómo era yo a los 15, que para eso están ya los museos.
Vivimos en una sociedad enferma terminal y parece que poca gente se da cuenta de ella. La falta de referentes es alarmante, pero la culpa no la tienen los jóvenes, sino los que son ahora sus padres. Hijos de la transición y del tardiofranquismo que venían del campo y del hambre y creyeron que la mejor manera de criar a sus hijos era darles todo a cambio de nada y defenderlos contra viento y marea sin importar si lo que hacían estaba bien o estaba mal, padres que pensaban que lo mejor para sus hijos era huir de cualquier moral y valores como los que a ellos les habían impuesto sus padres y para quienes cualquier atisbo de autoridad o límite era una imposición inaceptable.
Criar a un hijo es algo más que mimarlo y darle cosas. Y por las cosas hemos terminado también en una sociedad en la que es mejor trabajar los dos para tener una casa con piscina, dos coches y un mes de vacaciones en la playa, sin importar que por el camino se perdía la familia; que las personas mayores sólo son útiles si pueden criar a nuestros hijos y si no sólo son un estorbo que tiene que ir a geriátrico; que la tele e internet son los medios por los que nuestros hijos deben aprender lo que es el mundo; que el porno es la manera en la que aprenden su sexualidad y las series de adolescentes, las películas y la música son las que marcan la forma en la que deben vivir.
-Hârum, me ha gustado lo de las moscas. Si no te importa, me lo apunto.
- Vivi, no te dejes asustar por eso. ¿Acaso todos los jóvenes de ahora son iguales? Yo creo que no, que los hay con el suficiente cerebro como para mantenerse al margen del grupo y saber qué es lo que merece la pena y qué no. Eso sí, son pocos y están rodeados, lo cual hace que tengan aún más mérito. Yo personalmente conozco a uno así, y tiene toda mi admiración y mi apoyo cuando lo necesita.
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