Escribo estas líneas desde una cómoda tumbona en Cancún. Un negro (ojo, no es un comentario racista, es un hecho) está abanicándome y mi piel se está dorando al sol mientras disfruto de un batido de piña colada, echado en medio coco por supuesto. Tengo una tailandesa dándome un masaje en los pies y multitud de personas peleándose por quien acudirá al cocktel de esta noche.
Efectivamente, me ha tocado la lotería.
Por los cojones.
(A cambio, me duelen los ovarios, no tengo un pavo ni pa comprar reyes ni pa pagar el seguro del coche... Pero en mi otra vida, estoy haciendo todito lo que pone ahí arriba, de verdad de la buena...)

2 comentarios:
Bah, Cancún no es tan bonito en esta época del año. Además, para mí el paraíso no es un sitio así.
Pues ten cuidao por si la Asiatica te dice "final Feliz?"
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