No suelo hacer copy's paste de textos que no sean míos en el blog, lo tengo precisamente como espacio para berrear y tal, pero esta vez (me estoy amariconando, estoy haciendoos caso demasiadas veces) voy a poner un fragmento del capítulo de un libro que me recomendó una amiga. No se acostumbren, las quejas, los post's depresivos, y las sugerencias sobre como matar a mi jefe de una forma lenta y dolorosa tardaran en volver lo que se tarda en decir "Tres tristes tigres comen trigo en un trigal"
"Sabemos qué es lo que exaspera o revienta en nosotros y qué nos condena, qué convino decir y no dijimos o qué callar y no callamos, qué hace que de pronto un día se nos mire con otros ojos [...]; cuándo decepcionamos o cuándo irrita que aún no lo hagamos y no ofrezcamos el pretexto ansiado, para ser despedidos; qué detalle no se soporta y señala la hora de que nos volvamos insoportables ya para siempre; y también sabemos quién va a amarnos, hasta la muerte y más allá de la muerte suya o de la mía o de ambas... contra nuestra voluntad a veces... Pero nadie quere ver nada y así nadie ve casi nunca lo que está delante, lo que nos aguarda o depararemos tarde o temprano, nadie deja de entablar conversación o amistad con quien sólo nos traerá arrepentimiento y discordia y veneno y lamentaciones, o con aquel a quien nosotros traeremos eso, por mucho que lo vislumbremos en el primer instante, o por manifiesto que se nos haga. Intentamos que las cosas sean distintas de lo que son y de como aparecen, nos empeñamos insensatamente en que nos guste quien nos gusta poco desde el principio, y en poder fiarnos de quien nos inspira desconfianza aguda, es como si a menudo fuéramos en contra de nuestro conocimiento, porque así lo sentimos muchas veces, como conocimiento más que como intuición o impresión o corazonada, nada tiene que ver todo esto con las premoniciones, no hay nada sobrenatural ni misterioso en ello, lo misterioso es que no atendamos. Y la explicación ha de ser simple, de algo tan compartido por tantos: es sólo que sabemos, y llo detestamos; que no toleramos ver; que odiamos el conocimiento, y la certidumbre, y el convencimiento; y nadie quiere convertirse en su propio dolor y su fiebre..."Javíer Marías - Tu rostro mañana

1 comentarios:
Simplemente maravilloso. Me encanta ese libro. Me encanta Javier Marías. Tengo un libro de relatos cortos suyos que es igualmente bueno. Que a usted le aproveche con gusto.
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