19 ene 2016

Lo relativo de la vida

Empecé a escribir en blogs hace como unos quince años. Para, fundamentalmente, contar penas. Para desahogarme, para vomitar la mierda que llevaba dentro. Poco a poco, cuando lo oscuro se me quedó solo en la ropa, pasé a escribir también cuando era extremadamente feliz. Cuando habia algo que me iluminaba, algo que necesitaba escupir para justificar la sonrisa que llevaba puesta en la cara. Y no me arrepiento de ninguna de las palabras que he necesitado dejar aquí o en cualquier otra esquina. Me enternece ver lo cruda que veía una separación con 20 años recién cumplidos o lo muchísimo que me había marcado gente que ahora no está conmigo. Me enternece lo que he sido. 
Una se hace mayor, y de vez en cuando, le da por releer historias antiguas, de cuando pipiola. Con casi treinta años me da la nostalgia bien poco, pero de vez en cuando me da. 
Hoy, el blue monday que le llaman, me ha dado por darle un repaso al blog y me he chocado de narices con la relatividad de la tristeza. De todas las entradas tristes que he leído, y ojocuidao, que son muchas, solo una me ha arrancado una lagrimita. 
Y ninguna tiene que ver con amoríos, con rollete que te larga o el trabajo de lo tuyo que nunca llega. 
La relatividad de la vida, que a momentos hace que la vida se te antoje lo mas mierda y al cabo de años te ries de tu propia estupidez, por haber perdido el tiempo llorandole a una vida que tenia más de fugaz que de vida. 
Mi pequeña bola de pelo es lo único que ha conseguido emocionarme, de lo demás, me rio.

18 mar 2015

Las relaciones son difíciles.

Es la frase estrella de la que me llevo riendo desde el sábado. Estar contigo es sencillo, yo te riño por llegar tarde, tu inventas una excusa cada vez peor y yo me enfado lo que dura el camino en coche entre mi casa y la cartuja. Ahí ya no puedo más y te digo que me digas algo bonito, tu pones cara de mero, y ahi acaba todo. Eso es lo más duro a lo que nos enfrentamos tu y yo cada día. No es difícil. 
No es difícil porque haces el payaso al mismo nivel que yo. No es difícil porque dos años y tres meses despues sigo mirandote pensando que no cabe en una vida tanta buena suerte. No es difícil porque no te importa que te llame solo y exclusivamente para decirte que me quieras, tu me lanzas un gruñido y me haces la señora mas feliz del mundo. No es difícil, porque has venido a por mí a las tantas de la madrugada simplemente para estar al lado mío. No es dificil, no señor. No es difícil porque sale solo. 
Contigo fue fácil desde el principio. Y eso es una de las cosas que me enamoró de tí (no que fueras facilón, bueno... no solo eso), que no tengo que parecer lo que no soy. No es difícil porque tu me aceptas tal cual. Y yo te acepto como vienes. 

30 ene 2014

Contra lo que pesa...


Hace casi cinco años que acabé la carrera y siempre he sentido que he pasado por ahí sin pena ni gloria. Me dieron una oportunidad que en su momento creí que no era justa y desaproveché. Lo hice mal, la dejé pasar. Desde entonces he estudiado, he hecho prácticas, he tenido una beca y he trabajado de lo mío un poquito. Muy poquito. El resto del tiempo lo estoy pasando escondida en un trabajo que no me llena, no me gusta, no me permite realizarme como persona, solo y exclusivamente porque me da miedo salir fuera, plantarle cara a mi cobardía y volver a empezar. Es mucho más fácil esconder la cabeza en un trabajo sin responsabilidades en el que no tengo que rendir cuentas ante nadie, y mucho menos ante mí misma.
Llevo días sintiéndome pequeña. Sabiendo que estoy dejando mi vida pasar y que es mucho más que probable que de seguir así, voy a sentirme ya no pequeña, sino gris e insignificante.
Por eso, si tienen que ponerme la cara colorada, lo harán. Pero he de dejar de esconder la cabeza debajo del ala. Asumir que lo he hecho mal, que no me he movido, que me ha dado miedo asumir la responsabilidad de ejercer mi carrera, esconderme para no reconocerme a mi misma que no me esforcé todo lo necesario y que puede que haya dejado pasar demasiado tiempo, pero que aun no es tarde.
Así que me pongo una fecha inamovible para arreglar todo este desaguisado. En cuanto cobre el próximo sueldo de este trabajo que además de para esconderme me sirve para sobrevivir, voy a comprar tinta para la impresora, muuucha tinta. Y voy a empapelar de nuevo Sevilla, para volver a intentarlo.
Y esta vez tengo un plan B. Si resulta que no valgo, que me equivoqué, o que puede que sea tarde, voy a intentar estudiar de nuevo.
 
Total., nunca es tarde para empezar de cero.

20 ene 2014

Lo que el fulano me quiere

Me he puesto un antifaz ridículo en la cara en una sala abarrotada de gente.
Una nariz de payaso.
He cantado por la calle.
Te he contado chistes pésimos.
He criticado a toda fémina de tu pasado (y a toda aquella que ha querido ser señora de...)
He huído de tus padres por vergüenza.
Te he llamado por todos los moñamotes habidos y por haber. Ridículos todos, obviously.
Me he hecho esperar.
He tenido un incomprensible ataque de celos.
Te he reñido cada vez que me has llegado tarde (cosa que sucede con demasiada frecuencia)
He ocupado tu casa cada vez que sentía el tufillo a croquetas.
Te he hecho demasiadas veces decir la expresión "Qué señora..."
Te he hecho el gruñido sepsi en medio de la calle.
Y te he regalado ropa, con lo que tú odias que te regalen ropa...

Así durante un año, y me he guardado las cosas más vergonzosas porque aqui aun hay gente que me lee.

Y aun así me quieres. Y me haces feliz. Y me completas. Me complementas. Me llenas de aire fresco. Me devuelves la sonrisa cada vez que se me esconde un poco.

Qué curiosa es la vida...

28 oct 2013

Yo no me quiero ir


Terminé la carrera hace cinco años. El máster hace cuatro. Los demás cursos hace tres y dos años. Y hace dos años que no trabajo de lo mio. Trabajo por horas en una empresa de comida rápida que paga a 5€ la hora de trabajo. Y no, no me planteo salir del país a buscar trabajo. 
Y parece ser que no querer salir de este país con mis condiciones es una obscenidad. Es una desfachatez y una osadía grandísima. Querer quedarme junto a mi familia y mi pareja es sinónimo de no tener vocación, de no querer superarse y desde luego, de no tener ni mijita de ganas de ser una ciudadana de provecho. 
Adoro mi carrera, no habría sido capaz de estudiar (casi) ninguna otra cosa, pero más adoro mi tierra. Mas adoro poder algún dia estrenar un cuchitril de alquiler y poder decirle a mis padres que vengan a verme. Más adoro poder ver a mi sobrino crecer. A mis amigos avanzar. Adoro más todavía tener cerca a la gente que necesito. Tomarme las uvas con mis hermanos. Adoro aun más la idea de poder celebrar mis cumpleaños con mis amigos. De poder abrazar a alguien en el momento que me necesite y no mandarle un beso por skype.
Perdónadme, pues, por querer algo que se han encargado los de arriba de joder.
Plantéense que en lugar de instarme a disfrutar de esta maravillosa "movilidad exterior" deberían arreglar algo que han estropeado ustedes. Planteénse que hay miles de jóvenes como yo yéndose lejos de sus familias y formando las suyas. Y que quizás, solo quizás, formen una familia lejos de aqui y no vuelvan. Están separando gente. Por cojones.
No es movilidad exterior. Miéntanse ustedes, si quieren. Es exilio.

29 jun 2013

Seis grados de separación

Se le llama “Seis grados de separación” a la hipótesis que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), algo que se ve representado en la popular frase «el mundo es un pañuelo». La teoría fue inicialmente propuesta en 1930 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en un cuento llamado Chains. El concepto está basado en la idea de que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera.
 
 
 
 
El hermano de tu mejor amiga y yo fuimos a la misma clase en la facultad.
La ex de tu mejor amigo trabaja con un chaval al que no puedo soportar, que se hizo llamar amigo mío durante años.
He pasado por delante de tu facultad durante seis meses casi a diario. Aunque en bus, y no coincidiríamos en el porque tu siempre fuiste más de coche que de bus.
El chico que le hace las fotos a tu amiga cantante, es el mismo que le hace las fotos a mi amiga. Ellas, por supuesto, se conocen.
Una ex tuya es colega de un chaval que me tiró la caña mas de una vez (y más de dos).
Mi abuela es vecina de tu mejor amigo. Probablemente le haya mirado el culo incluso.
He hecho un curso en el edificio multiusos de al lado de tu casa, y pasado por tu campillo cienes y cienes de veces.
Mi mejor amigo, novio de tu hermana.
Le comprabas los condones a mi ex cuando estabas con tu ex.
Y yo me he paseado durante mucho tiempo muy, muy cerca de ti.
Salíamos por los mismos sitios.
Y nunca te vi. Y créeme que me hubiera quedado con tu cara. La primera vez que la vi ya se quedó ahí. Hablamos, bromeamos y nos despedimos. Volvimos  a vernos las caras (esa que ya sí conocía) algo después. Yo estaba algo deshecha. Tu más recompuesto. Y ahí empezó todo.
 
 
Lo que es la vida, he dado vueltas alrededor tuya sin saberlo. Debía de estar buscando pistas para encontrarte...
 
Todo este andar.
Perderse. Equivocarse.
Señalar rumbos.
Crecer en la alta noche
multiplicando rostros de silencio,
no fue sino buscarnos.
Desesperadamente.


31 may 2013

El día que me cambió la vida.

El día que me cambió la vida no hubo grandes acontecimientos, ni una gran escena final, ni música apoteósica ni unos largos créditos finales.
El día que me cambió la vida, me tomé un manchao de los míos, me canté un par de canciones, y me fui para mi casa. Eso sí, una jartá de guapa.
Y es que el día que me cambió la vida, no salió ni el sol. Por no tener, no tuve ni la capacidad de decidir si quería que ese día, MI DIA, me cambiase la vida. Siempre he sido así yo... Muy de dejar para mañana. Lo hicieron por mí, me dijeron: -Oye Rocío, que a partir de hoy, nada va a ser lo mismo para ti. Y no caben devoluciones, ni quejas, ni reclamaciones. Y así, sin más, me vi con las maletas de una vida nueva, en la puerta de una casa que no había escogido yo.
Tardé en darme cuenta. Mucho. Pero no tanto como para no poder ver que el día más malo que puedas recordar, el más triste, en el que lo único que falta es la típica chinilla en los botines, puede ser el día que te cambie la vida.

13 may 2013

Y se vuelve a querer de nuevo.

Se deja de querer, y no se sabe
por qué se deja de querer.

Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.
Se deja de querer, y es como un río
cuya corriente fresca ya no calma la sed;
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.
Se deja de querer, y es como el ciego
que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren;
o como quien despierta recordando un camino,
pero ya sólo sabe que regresó por él.
Se deja de querer como quien deja
de andar por una calle, sin razón, sin saber;
y es hallar un diamante brillando en el rocío,
y que, al recogerlo, se evapore también.
Se deja de querer, y es como un viaje
destinado a la sombra, sin seguir ni volver;
y es cortar una rosa para adornar la mesa,
y que el viento deshoje la flor en el mantel.
Se deja de querer, y es como un niño
que ve cómo naufragan sus barcos de papel;
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.
Se deja de querer, y es como un libro
que, aún abierto hoja a hoja, quedó a medio leer;
y es como la sortija que se quitó del dedo,
y sólo así supimos que se marcó en la piel.
Se deja de querer y no se sabe
por qué se deja de querer...

José Ángel Buesa.

22 mar 2013

Contra la pena.

"En cambio, cuando te miro, todo cobra sentido. Y si vale la pena, es por ti."
 
Solo necesito unas risas acaloradas por la calle Tetuán. Solo necesito unas manzanillas en un bar que nos regala croquetas aunque pidamos colacao. Solo necesito patinar, patinar, y más patinar. Solo necesito ver tu cara al ver, que por segunda vez, una rosita es tuya. Solo necesito ver el perfil de mi sobrin@ en blanco y negro. Solo necesito que me dediquen una tarde al sol mientras me acarician al pelo sin prisas, sin tener hora límite salvo la que el sol tenga por oportuna.
 
Tras todo lo que ha llovido, sigue mereciendo la pena seguir adelante.

5 mar 2013

Contra el miedo

Ponerle una etiqueta solo lo hace evidente. Lo define. Ponerle un nombre me recuerda lo que es. Ponerle un nombre me recuerda que todo lo que nace, muere. Ponerle nombre es saber que me hará daño cuando se acabe.
Y yo tengo demasiado miedo a los finales.
Tengo miedo a tener miedo.

25 feb 2013

No habrá nadie en este mundo más feliz..

Me has hecho el regalo más grande que me ha hecho la vida. Has arreglado mi sonrisa con un papelito metido en papel de regalo. Ahora siento que nada puede truncar mi felicidad. Se puede parar el mundo que yo me quedo.
Voy a ser tita.
Y tú vas a ser padre. Y no imagino un mundo más grande que uno en el que mi HERMANO vaya a ser padre.

12 feb 2013

Contra las palabras


Ahora que es de noche y nadie nos lee, yo prefiero callarme. Prefiero callar que me siento diosa venida a más. Que navego por el séptimo cielo cuando me tocas y que quiero bajar al infierno para ser mala. Que si me dan a escoger, me quedo en tu limbo. Que si el karma va a volver para castigarme, me cogerá con las botas puestas.
Ahora que es de noche y nadie nos lee, yo prefiero callarte. Con excusas, con vergüenzas, con verdades. Cerrarte la boca con un "yo nunca". Que me calles con tus "Ojalás". Que me regales un silencio porque no puedas hablar. Del gusto, claro está.
Ahora que es de noche, y ya nadie nos lee, yo prefiero que nos callemos.
Hay mejores maneras en las que ocupar lenguas.

4 feb 2013

En solo un segundo

 
Si, de esos diez mil ochocientos segundos que pasas conmigo cuando nos vemos, tuvieses la oportunidad de pasar uno, solo uno de ellos, en mi pellejo, sabrías lo especial que me siento. Lo fuera de mi, lo asombrosa, lo impresionante que soy cuando me miras.
Si, de esos diez mil ochocientos segundos que pasas conmigo cuando nos vemos, tuvieses la oportunidad de sentir lo que yo siento compartiendo la butaca del cine, sabrías que ese segundo, aunque no me estés mirando, yo me siento la estrella de la película.
Si, de esos diez mil ochocientos segundos que pasas conmigo cuando nos vemos, tuvieses la oportunidad de respirar a la velocidad a la que yo respiro cuando eres tú quien acerca su mano a la mía, sabrías que eres un soplo de aire fresco.
Si, de esos diez mil ochocientos segundos que pasas conmigo cuando nos vemos, tuvieses la oportunidad de sentir lo que yo siento con esa puerta cerrada, sabrías que hoy yo me siento como la rubia más despampanante del universo. Increíble, única.
Si, de esos diez mil ochocientos segundos que pasas conmigo cuando nos vemos, tuvieses la oportunidad de ser yo solo uno de ellos... Sabrías que los cines, el dragón verde, las chucherías que yo no me como, las manos que yo no te doy y que tu acercas a mí, los besos que me robas, las risas que te echas cuando no miro, las veces que te miro sin que me veas... Sabrías que todo eso, sea lo que sea, me ha hecho revivir.

28 ene 2013

Contra la Sinceridad


Discúlpame, te lo ruego, te lo sigo rogando. No sé ni como me lo vuelvo a creer yo cada vez. Me he contado ese cuento tantas veces que hasta mis mejores amigos pasan apuros haciéndose los crédulos. Me quedé muy solo estrenando ilusión cada primera vez. Y aun así, desde dentro de esta locura, cada vez vuelve a ser lo único cierto, lo más real que existe, lo más grande que hay y que probablemente viviré jamás.
Sé que me volverá a ocurrir. Este para siempre que dura un rato. Este nunca más que siempre vuelve. Volveré a desmentir todo lo que he escrito aquí, volverá a parecerme todo un ensayo, volverá a ser increíble, y volverá un por fin a perder el por.
No me mires así, no es algo de lo que me pueda sentir orgulloso. Piensa que el hecho de que yo te mintiese no significa que fueses tu la única engañada.
Ya no nos voy a engañar más.
Me veo capaz de volverme a mentir.
Pero ya no contigo.
Ya no contra ti.
 
 

19 ene 2013

2013


Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Y no tiritan, azules, los astros a lo lejos.

27 nov 2012

Cuando siento miedo...

Cuando siento miedo, meto piedras en mis bolsillos.
Las escojo grandes y pesadas, para sentirme más anclada a la tierra.
Las acaricio mientras me comporto como si no pasara nada, como si no temiera que la más 
leve brisa pueda llevarme muy lejos.
Cuando siento miedo temo la levedad y me afirmo rotunda y absoluta. Categórica.
Soy menos yo y más otra.
Cuando el miedo pasa, vacío de nuevo mis bolsillos.
Dejo las piedras expuestas al sol y camino ligera. Sin necesidad de afirmarme, inasible, libre.

8 nov 2012


Quise estudiar Trabajo Social desde que allá por 4º de la ESO leí en un folleto de orientación un anuncio de la Universidad promocionando mi carrera. Y si mis cálculos no me fallan aquello debió ser por 2003. Nueve años. Hacen ya nueve años. Creo recordar que leí algo acerca de facilitar la vida a los demás. De poder dedicar esas 8 horas de trabajo de tu vida diaria a que otras personas pudieran hacer de su vida algo más llevadero, menos duro. A hacerles llegar las herramientas necesarias para que llevasen una vida lo más digna posible. 
Nunca he sido una alumna a destacar. Siempre fui más bien de estudiar con el tiempo en el culo y la cabeza en las nubes. Recuerdo que en el cole un dia un profesor definió mis aprobados de la forma más clara que lo han hecho nunca. 
   Madre de una compañera que era un desastre en los estudios: Don Antonio, Rocío saca buenas notas, es buena estudiante.
   Don Antonio: No. Rocío no es de aquí (Señalando los codos y haciendo el gesto de hincarlos para estudiar) Sino de aquí (Señalando la cabeza, mi memoria.).
 Puedo llegar. Sí. Puedo aprobar. También. Pero no soy una persona brillante. No destaco. No soy la última de mi promoción, pero tampoco la primera. E imagino que este gris no me ayudará mucho. 

Hace cuatro años terminé la carrera. Con la misma alegría que la empecé. Llorando de felicidad conmigo misma y con los míos. Y mandando un sms que recuerdo desde la primera palabra hasta la última coma. Y solo he trabajado de "lo mio" nueve meses más dos de prácticas. Y sí, se que tal y como está la situación no puedo hacer mucho. No está en mi mano que mañana aparezca el trabajo de mi vida porque directamente, tendría que darme con un canto en los dientes por encontrar simplemente un trabajo. Se que hasta que la tormenta amaine tengo que aguantar el chaparrón. Pero siempre me quedará la duda de si de haber sido menos gris, menos del montón, ahora sería alguien con un trabajo de lo suyo. 

Desde hace aproximadamente quince días, ando rondando con un compañero de facultad y amigo la idea de empezar algo nuestro. Algo que, por supuesto, nos va a regalar muchísimos dolores de cabeza y muy pocas satisfacciones. Probablemente sea una de estas apuestas de darse mil veces contra un muro. De muchos portazos en la cara. Pues sí. Y tengo mucho miedo de darme el batacazo por ser tan gris. Tan ni fú ni fá. Pero además de miedo, tengo la oportunidad de demostrarme a mí misma que si quiero, puedo brillar un poquito. Lo justo para poder compararme con alguien, y esta vez sí, salir ganando.




18 sept 2012

14 Años.

Llegaste al mundo tal día como ayer, pero hace 14 años. Has estado ahí más de media vida, y yo no se vivir sin tí. He crecido con tus saltos a la cama, tus olisqueos, tus miraditas para que te diese de comer. He crecido notando como me traías la pelotita cuando te aburrías (cosa que con los años se fue diluyendo en el tiempo). Y sigo sin acostumbrarme. A una semana de cumplir 14 te fuiste, te has ido al cielo y yo siento que esta casa es mas grande, más fría, y está más sola sin tí. Me hubiera encantado regalarte este año, se me ocurren tantas cosas que te podrian haber gustado que ahora me arrepiento de no habertelas dado todos estos años. Echo de menos incluso sacarte cuando hacía muchisimo calor. No sabes lo que daría por pasear de nuevo contigo, caminar sin tí no es del todo andar. 
Quiero pensar que estás en un sitio mejor, disfrutando como hacías aqui con papá. Con la persona que más querías del mundo. Quiero pensar que no podíamos hacer más por tí. Que era injusto arrancarte más días con nosotros porque ya estabas sufriendo. Pero es tan duro vivir sin tí... Te echo tanto de menos.. 
Solo quiero que allá donde estés, nos perdones. Me perdones. Por todo aquello que pude hacer mejor, por todas esas veces que me quejé por tener que llevarte a pasear. Pudimos hacerlo mejor, pero créeme cuando te digo que no pudimos quererte más. No cabe más amor, ni nos lo imaginamos cuando llegaste tan pequeñito.
Esperame donde estés, gordo. Nada me gustaría más que poder volverme sentar al lado tuya.  

Feliz cumpleaños, Juli.

27 ago 2012

Cómo conocí a vuestra tía María


Sevilla, 2030. 

Hijos, os voy a contar la historia de cómo conocí a vuestra tía María. 

Allá por 2005, servidora gastaba unas pintas inmundas, unos pelos inmundos y un gusto musical ligeramente reprobable. Además de todo esto, y siempre previamente a vuestro padre (Si es que consigo que vuestro padre sea quien a fecha 2012 quiero que sea), tenía un gusto cuestionable a la hora de buscar compañía masculina. Digamos que en 2005, tras varias cagadas sentimentales, decidí arrojarme en brazos de una diarrea monumental. Y empecé a quedar con un chico, llamémosle Piticli. Y una, que en aquellos momentos se conformaba con dos besitos y un par de "ea, ea", se enchochó con Piticli, que a su vez, se encontraba bastante poco enchochado por vuestra madre. La cuestión es, que Piticli, además de conmigo, estaba con otra chica. En mi defensa diré que no tenía ni idea de que esa chica (a la que conocía, y solía tirarme de los mofletes, y reconoceréis claramente porque os tira de los cachetes practicamente desde que habéis salido de este cuerpo) y yo eramos dos mujeres por un mismo Piticli. Total, que obviamente y como era de esperar, los dos besitos de vuestra madre y Piticli, fueron eso. Dos besitos y a otra cosa mariposa. Lo que no sabía Piticli, era que había desatado la caja de Pandora. Vuestra tía María y yo nos habíamos aliado para romper losetas de obra, romper botellas y beber tinto barato en macetas de dos euros.
Desde entonces, creo recordar, no ha habido ningún momento feo con ella. Ni una discusión. Ni una sola exigencia. Cada una da lo que puede, que siempre suele ser lo que tiene. Y eso está más que bien. Recuerdo fines de año en una casa de Salteras. Noches de chicas en la alfalfa con chupitos imposibles e intragables. Pintadas en una farola de la alameda. Ron miel con lima en el ñanñan de la susodicha plaza. Caminos a la facultad en el 36 saludando a gente que no conocemos. Angustias estudiando en la biblioteca. Que llueva en la biblioteca (WTF??). Cumpleaños. Viajes. Cotilleos. Visitas de erasmus. Y cafelotes de domingo.
Y es curioso como el tiempo entre vernos y vernos se puede hacer más o menos corto, pero no se nota su ausencia. Siempre está. No falla. Me entiende y la entiendo. 
Y fue, como dice la canción de Serrat, sin querer. Porque es caprichoso el azar.

22 jun 2012

Cuando el dolor te endurece


Cuando el dolor te endurece es señal de que tu cuerpo te está avisando. Cuando el dolor te endurece es que has dado más de lo que era sano. Cuando el dolor te endurece, y te sientes triste por ello, es que sigues siendo quien eras, sigues siendo inocente, sigues siendo confiada, sigues siendo tu. 
Pero ahora, además de mirar siempre por todo el mundo, también miras por tí.
Cuando el dolor te endurece, es señal de que no ha sido en vano. Ahora eres mas grande, ahora eres más fuerte.